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Equidad de Género Liderazgo Femenino

Con acento de equidad. Día Internacional de la Mujer.

Las mujeres siguen buscando derribar estereotipos, construir igualdad y terminar con los roles tradicionales que marcan la vida que deben seguir y que a veces detienen su desarrollo profesional y personal.

Las mujeres siguen buscando derribar estereotipos, construir igualdad y terminar con los roles tradicionales que marcan la vida que deben seguir y que a veces detienen su desarrollo profesional y personal.

El Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, representa la lucha de las mujeres por la igualdad ante los hombres y da paso a la liberación femenina. Su celebración no solo es buen momento para reconocer a las mujeres valientes que han jugado un papel clave para modificar las leyes y roles en distintos países, sino también es un momento idóneo para reflexionar sobre los avances logrados y los cambios que aún hay que hacer en muchos países y comunidades.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el paso de los años, ha promovido el empoderamiento de la mujer en pro de la igualdad en la participación de las mujeres y de los hombres en el logro del desarrollo sostenible, la paz, la seguridad y el pleno respeto de los derechos humanos. Sin igualdad no es posible hacer frente a los desafíos sociales, económicos y políticos en todo el mundo.

El Foro Económico Mundial, en su Reporte Global de la Brecha de Género, identifica las desigualdades de género en el mundo y monitorea el avance de cada país hacia la equidad. El reporte cuenta con 4 subíndices: (1) participación y oportunidad económica, (2) logro educativo, (3) salud y supervivencia y (4) empoderamiento político.

En este reporte México pasó del lugar 75 en 2006, al 71 en 2015, al 50 en 2018 y al lugar 25 en 2020 de 153 países evaluados en 2020, y en el más reciente reporte obtuvo sus mejores puntajes en empoderamiento político (lugar 14) y salud y supervivencia (lugar 46), seguidos por logro educativo (lugar 54) y participación y oportunidad económica (lugar 124).

Esto denota una realidad en la que aún no se garantizan las oportunidades de crecimiento profesional y de calidad de vida de las mujeres, pues aún cuando la mujer trabaja, fuera de sus horarios laborales se enfrenta a la exigencia de cumplir con los roles tradicionales de cuidado del hogar y de los hijos. Todavía en nuestros días es fundamental que tenga la responsabilidad de la crianza y la enseñanza de los valores a los hijos; son pocos los hombres que se comprometen a tomar participación activa tanto en las actividades de casa como en el cuidado y crianza de los hijos.

El más poderoso agente de cambio es la educación, la mujer que tiene más educación podrá aspirar a más puestos de trabajo, tendrá poder de elección y autoconfianza.

LOS MÚLTIPLES ROLES

La creciente participación de las mujeres en actividades que generan ingreso, no se ha visto acompañada de cambios equivalentes en la distribución de las labores domésticas. Esto representa un mayor desgaste en la mujer y ocasiona la deserción laboral de las mujeres casadas, pues privilegian los roles tradicionales al no haber compatibilidad entre los horarios laborales y los de las escuelas de sus hijos.

En todas las sociedades el género es un criterio de diferenciación y se comparten un conjunto de ideas sobre lo masculino y lo femenino, y sobre el comportamiento que deben tener en la familia, el trabajo, así como en las relaciones sociales.

Sin embargo, es importante destacar el efecto que tiene la sociedad cuando la mujer se incorpora al mercado laboral, ayuda a redefinir una nueva identidad femenina, es decir, permite transformar las condiciones de la vida cotidiana. Esto principalmente porque, cuando la mujer recibe una remuneración, abre distintas opciones en el espacio familiar. El inconveniente es que no es sencillo redefinir o ajustar sus roles de madre, esposa, hija, hermana, mujer, soltera, divorciada, viuda o madre soltera, cuando se tienen múltiples responsabilidades y peor aún si su ingreso es único para solventar sus necesidades y las de su familia.

AMA DE CASA

Éste es uno de los principales roles de la mujer, y se refiere al trabajo en el cuidado del hogar, desafortunadamente las amas de casa se refieren a si mismas como “yo no trabajo”, porque la idea de un trabajo está asociada a la obtención de un ingreso económico. Ser ama de casa es un trabajo enaltecido en el discurso (Día Internacional de la Mujer y en el Día de la Madre), pero desvalorizado en los hechos, ya que poco se comprende de él. Como ejemplo, el trabajo consiste en atender el hogar, los hijos y la familia sin remuneración económica; no hay horario y se realizan diversas tareas como administración de los recursos y el consumo, limpieza, costura y reparación de ropa, cuidado y transporte de los niños, enfermera, algunas reparaciones caseras menores, mantenimiento general de la vivienda, cuidado de las plantas y animales domésticos. Ser ama de casa es una función que agrega complejidad a los múltiples roles si se desempeña simultáneamente con un trabajo remunerado.

Las mujeres no pueden optar libremente por ser amas de casa o dejar de serlo, porque ambas decisiones están influidas fuertemente por la desigualdad de oportunidades y específicos roles que se tienen en la sociedad.

MADRES TRABAJADORAS

Aún es difícil la situación que enfrentan las mujeres para hacer compatible su rol de madre trabajadora con el de ama de casa.

En las empresas por un lado, se apoya a las mujeres en capacitarse, actualizarse y mantenerlas en el mercado laboral, y por otro, la maternidad y el cuidado infantil siguen siendo motivos de discriminación. Aún cuando se tenga la posibilidad económica de contratar ayuda para las labores del hogar, siempre hay inquietudes sobre si el cuidado de las niñeras es el adecuado, o si se encontró a una persona de confianza. Esta situación debe cambiar con la voluntad de todos, pues la maternidad es una responsabilidad de toda la sociedad y no sólo de las mujeres.

Por otra parte, las empresas reconocen que la incorporación de mujeres en puestos de supervisión ha sido muy valiosa debido a sus habilidades:

  • Interés en las personas.
  • Interés en la calidad del ambiente.
  • Sensibilidad hacia las necesidades de las mujeres trabajadoras.
  • Orientación cooperativa.
  • Perspectiva global.
  • Comunicación abierta.
  • Reconocimiento de las inquietudes de otros.
  • Uso de la intuición.
  • Actor familiar y de atención a las actividades que tradicionalmente desempeña la mujer en el hogar.

En los últimos tiempos es evidente cómo las mujeres han elegido un proyecto de vida personal y como éste ha determinado un cambio en la actividad económica remunerada de la mujer. Principalmente se ha demostrado que el más poderoso agente de cambio es la educación, si la mujer tiene más educación podrá aspirar a más puestos de trabajo, tendrá una conciencia más amplia, más oportunidades, poder de elección y autoconfianza.

Una mujer educada es menos susceptible al abuso y a la intimidación, y su ejemplo crea un efecto positivo hacia las siguientes generaciones para que haya menos discriminación. Para que la mujer sea exitosa no es necesario que escoja entre una carrera profesional y una vida personal, el éxito es saber integrar ambas opciones en un estilo de vida significante y satisfactorio. Para lograrlo, es imprescindible que en las empresas hayan iniciativas que promuevan el desarrollo del trabajo femenino bajo esquemas de educación en temas de equidad de género, balance de vida, horarios y permisos especiales con goce de sueldo en caso de maternidad o enfermedades infantiles.

Copyright © La autora es Patricia Luna Arredondo, socia fundadora de Calimeria Business Intelligence, SA de CV, empresa de  consultoría especializada y de alto nivel en diversos temas relacionados con la gestión y desarrollo de negocios. www.calimeria.com

Artículo publicado originalmente en la revista Efecto B en su edición febrero-marzo 2017. Y actualizado en Febrero de 2020 con información del reporte Global de la Brecha de Género 2020 del Foro Económico Mundial.